Palabra y Vida 05-04-2016

Escrito por Alberto Font. Publicado en Palabra y Vida

Buenos días.

 

lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio”

 

Difícilmente no hubiéramos conocido a Jesús si sus discípulos ni hubieran dado testimonio con sus vidas de una nueva forma de vivir. Esta forma de vida es muy diferente a lo que se sigue viviendo hoy. Doy gracias al Padre por todo lo que nos regala especialmente por el Don de la Comunidad que nos enseña a compartir todo.

 

Hch 4,32-37

En el grupo de los creyentes todos pensaban y sentían lo mismo: lo poseían todo en común y nadie llamaba suyo propio nada de lo que tenía. Los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor. Y Dios los miraba a todos con mucho agrado. Ninguno pasaba necesidad, pues los que poseían tierras o casas las vendían, traían el dinero y lo ponían a disposición de los apóstoles; luego se distribuía según lo que necesitaba cada uno. José, a quien los apóstoles apellidaron Bernabé, que significa Consolado, que era levita y natural de Chipre, tenía un campo y lo vendió; llevó el dinero y lo puso a disposición de los apóstoles.

Sal 92,1ab.1c-2.5

R/.
 El Señor reina, vestido de majestad

El Señor reina, vestido de majestad, 
el Señor, vestido y ceñido de poder. 

Así está firme el orbe y no vacila. 
Tu trono está firme desde siempre, 
y tú eres eterno. 

Tus mandatos son fieles y seguros; 
la santidad es el adorno de tu casa, 
Señor, por días sin término. 

 

Jn 3,5a.7b-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: «Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.» 
Nicodemo le preguntó: «¿Cómo puede suceder eso?»
Le contestó Jesús: «Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo creeréis cuando os hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.»

 

Comentario:
Es probable que aquella noche hiciera viento. Jesús recibe la visita de una personalidad de Israel, Nicodemo, con el que habla en profundidad y, aludiendo precisamente al viento, evoca el Espíritu de Dios. Tanto en hebreo como en griego sólo hay una palabra para decir viento y espíritu. Cristo propone a Nicodemo nacer de lo alto, nacer de nuevo, regenerarse con el Bautismo del Espíritu. Se trata de un don que se ofrece en la cruz de Jesús, como la serpiente levantada en el desierto; lugar donde Jesús, muerto y resucitado, se revela como el salvador que da la vida eterna.