Palabra y Vida 06-04-2016

Escrito por Alberto Font. Publicado en Palabra y Vida

Buenos días.

 

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único”

 

Hoy damos Gracias al Padre por el sacramento hecho vida de Esther y Domi, ellos con su amor nos muestran cada día el rostro de Dios, el amor del Padre se refleja en ellos, su vida no sólo queda en ellos, si no que se expande a todos los que tenemos la fortuna de estar a su lado. Les deseamos un día muy feliz y seguimos pidiendo la bendición para su matrimonio y para sus queridas hijas que son el fruto de su amor.

 

Hch 5,17-26

En aquellos días, el sumo sacerdote y los de su partido –la secta de los saduceos–, llenos de envidia, mandaron prender a los apóstoles y meterlos en la cárcel común. 
Pero, por la noche, el ángel del Señor les abrió las puertas de la celda y los sacó fuera, diciéndoles: « ld al templo y explicadle allí al pueblo íntegramente este modo de vida.» 
Entonces ellos entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó entre tanto el sumo sacerdote con los de su partido, convocaron el Sanedrín y el pleno de los ancianos israelitas, y mandaron por los presos a la cárcel. 
Fueron los guardias, pero no los encontraron en la celda, y volvieron a informar: «Hemos encontrado la cárcel cerrada, con las barras echadas, y a los centinelas guardando las puertas; pero, al abrir, no encontramos a nadie dentro.» 
El comisario del templo y los sumos sacerdotes no atinaban a explicarse qué había pasado con los presos. 
Uno se presentó, avisando: «Los hombres que metisteis en la cárcel están ahí en el templo y siguen enseñando al pueblo.» 
El comisario salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por miedo a que el pueblo los apedrease.

Sal 33,2-3.4-5.6-7.8-9

R/.
 Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

Bendigo al Señor en todo momento, 
su alabanza está siempre en mi boca; 
mi alma se gloría en el Señor: 
que los humildes lo escuchen y se alegren. 

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, 
ensalcemos juntos su nombre. 
Yo consulté al Señor, y me respondió, 
me libró de todas mis ansias. 

Contempladlo, y quedaréis radiantes, 
vuestro rostro no se avergonzará. 
Si el afligido invoca al Señor, 
él lo escucha y lo salva de sus angustias. 

El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles 
y los protege. 
Gustad y ved qué bueno es el Señor, 
dichoso el que se acoge a él. 

 

Jn 3,16-21

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios. El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra perversamente detesta la luz y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras. En cambio, el que realiza la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

 

Comentario:
El diálogo nocturno de Jesús con Nicodemo es hoy más bien un monólogo de Cristo que desvela el corazón de Dios y el del hombre. Dios no es el motor inmóvil de algunos filósofos griegos, sino un Padre que ama y que entrega a su Hijo para salvarlo. El corazón humano se debate entre dos opciones opuestas: vivir desde la fe y las obras justas, a la luz de la verdad que es la Palabra de Cristo; o elegir la incredulidad, el odio y la senda de las tinieblas. Esta es la encrucijada donde nos encontramos todos; podemos hacer valer nuestra libertad para la salvación o para la condena.