Gracias por estos 50 años

Escrito por Enrique Vera. Publicado en Shekina

Queridos hermanos y hermanas,

En el día de mi 50 cumpleaños aprovecho la ocasión para compartir este año de celebraciones y acción de gracias : 50 cumpleaños, 20 años de matrimonio....y son muchas las experiencias y sentimientos que se van entrecruzando en mi vida a veces siento que me ahogo y no soy capaz de procesarlas, que me falta el aliento.

Sabéis que ya desde hace tiempo vengo diciendo que vivo un tiempo de "gracia" en mi vida. Con el paso de estos últimos 2-3 años (hemos hecho una cronología familiar de los últimos 20 años y eso me ha ayudado a descubrir un montón de hechos con perspectiva que no son casualidad sino confirmación del paso del Padre por nuestras vidas) ya se me ha limpiado la mirada y descubro más que vivimos todos un tiempo de "gracia" de paso del Señor por nuestras vidas, donde el Padre se nos dá cada día con su infinito amor y debemos de ser capaces de abrir nuestros ojos, de mirar la realidad desde los suyos para descubrirle presente en todas las personas y hechos de cada día.

Esta experiencia ahora la verbalizo y resuena en mí especialmente con la lectura del libro de Toño García, sj : Ventanas que dan a Dios donde hablando del tiempo de consolación dice :"acción de Dios en el hombre. Comunicación de Dios con la criatura, iniciativa de Dios, que cuando es recibida con agradecimiento y pureza, es decir, como Don indebido y como escucha disponible nunca deja al hombre o mujer consolados en el mismo lugar donde están. La consolación de Dios es siempre dinamizadora de lo divino que hay en el hombre. Por ser manifestación de la comunicación del Espíritu de Dios al Espíritu humano, genera siempre en éste amor, alegría, fé, aliento... y termina en misión".

Ignacio Iglesias no dice con sus palabras sobre las enseñanzas de San Ignacio :  "en tiempo de desolación no hay que hacer mudanzas, pero en tiempo de consolación sí debemos hacerla, ya que nos guía el buen Espíritu, con cuyos consejos sí podemos tomar camino para acertar. Ambos niveles (de la consolación) el vivencial y el direccional son ciertamente inseparables. Toda consolación verdadera termina en vocación y misión".

Es así como se abre ante mí un tiempo nuevo, ya recien cumplidos los 50 una oportunidad para descubrir en este tiempo de consolación que vivo ¿qué quiere el Padre de mi? ¿cuál es la vocación y sobre todo la misión?. Y sin perder la referéncia de que dicha misión nunca es fruto del voluntarismo humano sino de la experiencia del amor de Dios percibido siempre como mayor.

Gracias a todos y cada uno por lo que sóis, imagen de Dios en mi vida y por estar ahí siempre, todos distintos pero igual de indispensables (como dice Pablo).

Que Dios os bendiga, Kike