Fe

Escrito por Dominique. Publicado en Shekina

Queremos que Jesús sea el centro, el único y absoluto señor, de nuestra vida personal y comunitaria. Queremos ser hombres y mujeres con y desde el Señor. Esta convicción profunda constituye la base de la vida comunitaria y, a la vez, nos lleva a construir una comunidad:

 Que nos impulsa, anima y acompaña en la adhesión personal a Jesús y a su mensaje, y confronta nuestra vida con ello.

 En búsqueda de la voluntad del Padre, que quiere crecer en disponibilidad a su proyecto y en apertura a la actuación del Señor en ella y en sus miembros.

 Concebida como sacramento, mediación, presencia viva de Dios que se encarna, se hace visible en cada hermano.

 que discierne sus actuaciones a la luz del Evangelio y reconoce sus limitaciones y sus condicionantes para hacer la voluntad del Señor.

 Que es reconocida como un don de Dios para cada uno y, sobre todo, para otros.

Creemos que la celebración de nuestras vidas, de la acción de Dios y de la vida del mundo constituye una dimensión central de nuestra fe. La celebración comunitaria de los sacramentos es vivencia privilegiada del encuentro con Dios y con el hermano, en particular mediante la celebración del perdón –reconciliación- y la acción de gracias –eucaristía-.

Intentamos también cuidar la relación con el Padre tanto personal, como comunitaria. En la medida de nuestras posibilidades nos reservamos tiempos y espacios para cuidar la oración y favorecer el encuentro con el Padre.

La oración comunitaria es momento de encuentro con el hermano y con el Padre, es tiempo de escucha de Dios que se manifiesta en los hermanos y es un espacio para crecer y madurar en nuestro seguimiento de Jesús.

La oración personal es el encuentro íntimo con el Señor que se lleva a cabo de múltiples maneras, es tiempo para escuchar y cuidar nuestra relación con el Padre e interpretar desde él nuestras vidas.

Por ultimo, queremos ser una comunidad evangelizada y evangelizadora, que tiene como prioridad compartir su fe y su experiencia de Dios con otras personas y grupos. En particular, constatamos que nuestra experiencia de vida comunitaria, con todas sus limitaciones, puede constituir una referencia para otros. Por ello, cuidamos el trabajo de los miembros de la comunidad en el acompañamiento de grupos y comunidades cristianas.

Nos sentimos parte de la vida de la Iglesia y participamos activamente en ella, tanto dentro de la comunidad como en otros ámbitos. En particular, creemos que la inserción parroquial es el modo más efectivo de concretar esta participación.

El trabajo en favor de la renovación y conversión permanentes de la Iglesia mediante la critica constructiva constituyen una parte esencial de nuestra participación en la misma. Por ello valoramos especialmente la relación y el trabajo común con otras comunidades cristianas con un talante semejante al nuestro.